18 jun. 2011

SANTA CUEVA DE COVADONGA


PELAYO
 En el año 711, unos invasores provenientes del Norte de África derrotaron en una batalla cerca del Rio Guadalete a las tropas del que fuera el último rey godo, Rodrigo.

 La resistencia goda escapa al norte de la península, buscando refugio en los Picos de Europa. No había unión entre ellos. El rey Rodrigo tenía como oponente a Witiza, cuyos partidarios mataron al duque Fafila,  guardia personal del rey. Su puesto lo ocupó su hijo, Pelayo que huyó de los de Witiza que se habían hecho aliados de los invasores.

 Los invasores ocuparon la península ibérica en once años, de manera que los godos terminaron acorralados en los Picos de Europa. Un pequeño grupo de una treintena de hombres y una decena de mujeres vino a ser el último bastión de resistencia. Capitaneados por Pelayo se hicieron fuertes en el monte Auseva, donde una oquedad les sirvió de fortaleza.

LA SANTA CUEVA

 Los invasores musulmanes dirigidos por el que fuera su comandante Alkama y el obispo traidor Oppas, intentaron reducirlos en numerosas ocasiones pero sus ataques eran heróicamente repelidos. Por fin, en su retirada a sus bases de Leon y Gijón sufrieron las hostigamiento de las guerrillas astures, diezmandolos notablemente.

SEPULCRO DE PELAYO

 Esto es lo que se ha venido a llamar la Batalla de Covadonga, de la que hay testimonio en las crónicas tanto cristianas como musulmanas. Ocurrida en el año de 722 es el punto de partida de "La Reconquista". Hito para toda la cultura occidental. La salvación de Europa y de su civilización. Nuestra civilización.
 Covadonga debe ser pues el altar de Europa, el  escudo protector de la cristiandad, el puntal del humanismo. 
 Así lo reconoció el mismo Pelayo, que proclamado rey por aclamación, hizo entronizar  una imagen de la Virgen en aquella cueva protectora. Reconocieron a la Virgen como intercesora para la victoria sobre los musulmanes. Aquella imagen fue conocida Maria Santísima de las Batallas y su custodia y veneración esta confirmada desde el siglo VIII.

 Mediado el siglo VIII, el rey Alfonso I el Católico mandó construir el templo en la cueva que custodiaría la imagen original que pusiera Pelayo hasta que en el año 1777, un desafortunado incendio la hizo desaparecer.
 El cabildo de la Catecral de Oviedo haría entrega en 1778 de la imagen que podemos contemplar actualmente.

 El aspecto general que disfrutamos de la Cueva Santa se debe a los trabajos realizados por el arquitecto Luis Menéndez Pidal Álvarez.
Los pies de la "escalera de la Promesa", de 101 peldaños, esta flanqueada desde 1970 por dos leones de mármol en actitud de reposo traídos desde un pazo de Betanzos en los años 60. Tras subir  accedemos al santo lugar atravesando una puerta de forja.
 Al pasar del túnel a la oquedad, hay dos sepulcros reales. Uno es el de Pelayo y su esposa Gaudiosa. Sus restos reposan ahí desde tiempos de Alfonso X.
 La inscripción dice:



"AQVI YACE EL SEÑOR REY DON PELAIO, ELLETO EL AÑO DE 716 QUE EN ESTA MILAGROSA CUEBA COMENZO LA RESTAVRACION DE ESPAÑA BENCIDOS LOS MOROS; FALLECIO AÑO 737 Y ACOMPAÑA SS M/gEr Y ErMANA"

 Un segundo sepulcro  es el que contiene los restos de el rey Alfonso I el Católico (yerno de Pelayo) y su esposa Ermesinda. La inscripción dice:
"AQVI YAZE EL CATOLICO Y SANTO REI DON ALONSO EL PRIMERO I SV MVJER DOÑA ERMENISINDA ERMANA DE DON FAVILA A QVIEN SVCEDIO. GANO ESTE REY MVCHAS VITORIAS À LOS MOROS. FALLECIO EN CANGAS AÑO DE 757."
Dentro de la cueva hay una Capilla-Sagrario de estilo neo-románico. Es obra de  Luis Menéndez-Pidal Alvarez. Data de 1939

En su interior encontramos un pequeño altar en piedra en cuyo frontal está representada en relieves de bronce la batalla de Covadonga. Tres colores diferencian los elementos. Dorado para los celestiales, plata para lo cristiano y en cobre lo morisco.
Un pabellón o baldaquino, donde se guarda la imagen de la Virgen de las inclemencias del tiempo propias de la zona.
El escultor valenciano Juan García Talens (1890-1961) decoró el interior de la cueva. Todo hace recordar la época visigótica como las lámparas inspiradas en las del tesoro de Guarrazar o el atril de bronce en forma de águila. 
 El entorno del conjunto se completa con una cascada de las aguas del río Covadonga que mana debajo de la cueva y forma un estanque ofreciendo un onírico paisaje.

 Hemos estado un breve instante en el Santuario de Europa, en el altar de Occidente, en el baluarte de la Cristiandad y del mundo civilizado. Esta cueva, esta Santa Cueva ha de ser lugar de peregrinación de todo aquel que tenga conciencia de lo que supuso para la humanidad lo acontecido allí el año de Nuestro Señor de 711.
 Me ha parecido que el significado histórico de la Santa Cueva tiene suficiente entidad como para dedicarle una entrada para ella sola. De la Basílica erigida en sus inmediaciones hablaremos en otra entrada. 

 

DETALLE DE EL FRONTAL DEL ALTAR

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Las fotografías que ilustran esta entrada las he encontrado en internet, ignorando si tienen derecho de autor. Si usted sospecha que he faltado a su decerecho por este concepto, no tiene más que hacérmelo saber en un comentario en la entrada y la imagen en cuestión será eliminada.

3 comentarios:

Pedro de Mingo dijo...

Maravilloso lugar Covadonga, a mi me impresionó mucho, me hubiera encantado tener las explicaciones que das en tu entrada el día que lo visité.

Un abrazo :-))

Ism@ dijo...

Sin animo de herir sensibilidades le diré que en el santuario poseen una réplica de la Virgen de Covadonga de Cillaperlata en cuyas cercanias se pudo llevar a cabo la batalla de Covadonga. Si le interesa puede visitar la serie de post Una Tierra de Leyenda (marzo 2010) en tierrasdeburgos.blogspot.com y descubrir una teoria que quizas no guste pero más plausible que la actual. Un saludo.

Viriato dijo...

Buena entrada. Covadonga es un lugar que tengo pendiente de visitar, espero que este año que viene no se me escape.