4 ago. 2011

SAN FRUTOS


Frutos nació en Segovia el año 642. Sus ricos padres tubieron otros dos hijos, Engracia y Valentín.
 La segunda mitad del siglo VII nos presenta una Península Ibérica cristiana y con las diferencias etnográficas entre visigodos e hispanorromanos totalmente disueltas.
 Frutos y sus hermanos recibieron de sus padres una formación profundamente cristiana. Quedaron huerfanos prematuramente y recibieron en herencia una inmensa fortuna.
Fueron por ello víctimas de las envidias de su entorno. Los vicios y maldades que les rodeaban provocaron la repulsa de los tres jóvenes, tanto así que Frutos, con apenas quince años, propuso a sus hermanos vender todas las propiedades y marchar lejos para llevar una vida eremítica.
 Y así hicieron. Repartieron todo entre las gentes necesitadas y dejaron atrás la imagen del viejo acueducto romano. Fueron a asentarse en un apartado paraje a orillas del río Duratón. Cada uno levantó su propia ermita, separadas entre sí para poder hacer vida de soledad y penitencia. La suya, situada entre la de sus hermanos, ocupaba un saliente de roca al borde de un profundo barranco de 100 metros.
 Pasaron muchos años y cuando eran ya muy ancianos vieron que muchas gentes marchaban al norte en desesperada huida de los invasores del sur. Sería en los primeros meses del año 712 cuando Frutos alimentó las esperanzas de cristianos apenados y atemorizados de las matanzas que los invasores mahometanos provocaban en su despiadada ocupación del reino visigodo. Trató incluso la conversión de los musulmanes que merodeaban en sus proximidades. 
Cuando los musulmanes acosaron a Frutos con intención de matarle, el santo marcó con su cayado una raya en el suelo diciéndoles que no pasaran de ahí. Según iba marcando el terreno, éste se hundía abriéndose una profunda e insalvable brecha. Los moros, admirados de semejante milagro, abandonaron el lugar
  Esa brecha es conocida como "La cuchillada de san Frutos". Muchos de sus hechos van impregnados de milagrosa santidad.
 Murió en el año 715 a los 73 años. Sus hermanos Valentín y Engracia le enterraron en la pequeña ermita donde había vivido tantos años. Ellos fueron martirizados por los moros y murieron decapitados. Sus cuerpos fueron enterrados junto al de su hermano.
 Mas de tres siglos quedó abandonado aquel sitio hasta su repoblación cristiana de principios del siglo XI. Los benedictinos de Silos construyeron un  monasterio en el lugar santo de la antigua ermita. San Frutos fue proclamado santo de la diócesis de la recién repoblada Segovia y hasta allí se llevaron sus restos.
 La iglesia que hoy se puede contemplar fue terminada de construir el año 1100. Es, por tanto, una de las construcciones románicas más antiguas del sur de Castilla. Tierra de frontera.
 El entorno natural de las hoces de el río Duratón con su salvaje belleza debió contar mucho para la elección de este sitio para la fundación de un monasterio.
 Es un templo sobrio que nos transmite fielmente los tiempos de gesta y epopeya frente al morisco. Para poder acceder a él tenemos que cruzar el puente de piedra construído en 1789 para salvar "La cuchillada".
Todo el conjunto es Monumento Nacional desde junio de 1931
Los restos del monasterio los encontramos entre la cuchillada y la ermita.
 Cerca de aquí está "la ermita de los siete altares". Se trata de una santuario de un eremitorio visigodo dentro de una cueva. En ella  la comunidad la agrandó y socavo en la propia roca una serie de altares con forma de arco de herradura. Esta cueva sería el punto de encuentro de los eremitas que habitaban dispersos en la comarca.
 Por ultimo nombrar el Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz.
Por la zona de la que estamos hablando, el río Duratón transcurre dibujando caprichosos meandros. Sobre una fina lengua de tierra en el fondo del meandro de Los Ángeles se ubica el Monasterio. El lugar posiblemente fuera el antiguo emplazamiento de un anacoreta. Primero se levantó un monasterio benedictino. Sobre él otro franciscano que se derrumbó el 7 de septiembre de 1492. Solo quedó en pie la iglesia donde la comunidad franciscana rezaba maitines y por ello se salvó.
La reina Isabel la Católica, ferviente devota de la Virgen de la Hoz  visitó en varias ocasiones el monasterio donde llegaría a tener alojamiento propio, al enterarse del desastre, ordenó la reconstrucción inmediata.
 La desamortización de Mendizabal de 1835 provocó el abandono del Monasterio hasta nuestros días. 
 Este paraje se encuentra al noroeste de la provincia de Segovia, cerca de la localidad de Sepúlveda.










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